
Al poco de comenzar la guerra fría, un B-29 de la USAF bautizado Kee Bird realiza una misión de cartografiado del círculo polar ártico y búsqueda de posibles bases militares soviéticas. El 21 de febrero de 1947 se ve forzado a realizar un aterrizaje de emergencia al Noroeste de Groenlandia (Latitud 80º) tras cruzar una tormenta. Cabe mencionar que la brújula no funciona en estas latitudes, por lo que con mal tiempo y sin radioayudas es sencillo desorientarse. Ante la falta de combustible aterrizaron sobre un pequeño lago helado, siendo rescatados a los pocos días. (Llevaban provisiones para aguantar dos semanas). La aeronave apenas había sufrido daños, pero quedó en el lugar, excesivamente alejado de cualquier punto habitado.
A mediados de los 90 el avión llevaba abandonado casi medio siglo, y dado que la USAF no había reclamado la propiedad del mismo, un equipo de entusiastas intentó sacarlo de allí con la intención de restaurarlo. Una épica historia con trágico final. Desde la localización del avión hasta la puesta a punto con todo el trabajo que supone dada la climatología de la zona, con temperaturas máximas de 10º en verano y herramientas limitadas, la ausencia de civilicación en cientos de km a la redonda que dificultaba las labores logísticas (transporte de motores nuevos, hélices, combustible, neumáticos e incluso un bulldozer).
Existe un documental muy interesante sobre el intento de rescate del Kee Bird, que se puede ver pinchando aqui.
Aquí se puede ver la ubicación del avión y la lejanía a cualquier zona civilizada.
También vale la pena ver algunas fotografías que hay en Panoramio, de
calidad bastante buena, como esta o esta.